Existe un test proyectivo muy utilizado en psicología: dibujar una casa para conocer a partir de su interpretación lo inconsciente del dibujante. Se le pide que dibuje libremente una casa sin más coordenadas, se hace con niños pero también puede pedirse a adultos. A partir de lo dibujado se analiza las puertas, las ventanas, el tejado, si dibuja un jardín y cómo es, ¿tiene flores? . Hay diferentes versiones e interpretaciones que se basan en una: la casa es la persona y el dibujo es una proyección de su interior.
La salud mental se interpreta en función de las particularidades de la casa que cada cual dibuja.
Pensemos el dibujo al revés: dibuja tu casa real, la que habitas, en la que duermes. ¿ Es segura? ¿ tiene puertas? ¿ es grande o minúscula? ¿ cómo son las paredes, tiene ventanas, jardín, hay calefacción, aire acondicionado?. ¿Tienes miedo a que la ocupen, o eres tu el que la ocupa? ¿ Es cercana a los tuyos, a tu trabajo, es luminosa?
La salud mental no es una casa interior que dibujamos sin que esta sea afectada por lo exterior. El empobrecimiento interno tiene mucho que ver con el externo. La salud mental confluye con una realidad exterior que si no nos permite tener un hogar va a dificultar enormemente la salud mental de a quien le niega el derecho de una vivienda suficientemente confortable.
Veo un reportaje de una tienda de plantas baratas, la gente hace cola para comprarse “algo verde”, una chica joven cuenta al periodista que se ha enterado de esta ganga y que por fin podía poner una maceta en su pisito. Se la ve contenta y resignada, esa cara que proyecta lo difícil de salir adelante con un sueldo que se lleva un porcentaje grotesco en el alquiler. Los pobres qué creativos son, ¿no?
La siguiente noticia es sobre los futuros herederos, en España en poco años va a darse la mayor transacción inmobiliaria nunca vista: los hijos de la generación que mejor ha vivido ( al menos externamente) se frotan las manos.
Pienso en la chica de la planta, en su intento de adornar un poco su hogar con un trocito de naturaleza. Y me doy cuenta que con creatividad no basta, que ya puede dibujar un casoplón pero los euros no se pintan. En cuestión de vivienda lo que manda es la realidad, esa que hoy da alternativas poco creativas. O heredas o estás jodido. En otro tiempo los padres de esos chicos si crearon riqueza propia.
¿Cómo olvidar la realidad a la hora de visibilizar la salud mental? Políticas de salud mental pública sí, por supuesto. Pero también políticas que facilite tener un hogar. Y con luz si es posible, para que tu planta no muera.




