Pantallas: Prohibiciones, regulaciones ¿posibles revoluciones?

Primero Australia, luego Francia, ahora España y Portugal, los países toman conciencia de la necesidad de regular el uso de redes sociales en los menores. La prohibición llega tarde, aunque como dice el refrán, más vale tarde que nunca. Mientras, en estos años post pandémicos, hace ya seis años de aquello, muchos chicos y chicas se han desarrollado con pantalla en mano, adquiriendo así una costumbre, una obsesión, una necesidad, una locura. Torpemente los adultos, perdidos, anonadados también es sus propios smartphones, han ido tomando medidas tímidas, insuficientes, la más común, limitar el tiempo  de uso con aplicaciones que lo regulan.
¿ Es solo el tiempo de uso el problema? ¿ El problema es el alcohol, la coca,  el juego ? ¿o las veces que lo consumes? Si el tema se trata desde la adicción, desde el enganche, todas estas patologías no se curan solo reduciendo su uso o eliminándolo, soluciones conductuales que quedan en la superficie, sino que se tratan, sobre todo,  entendiendo el significado de la droga para quien la consume.

¿Para qué la pantalla?

1- Como sustituto-acompañante
Donald Winnicott , pediatra y psicoanalista inglés describió un hito evolutivo para el desarrollo del niño: la capacidad de estar a solas. Es esa condición que se da cuando los niños, desde pequeños, acompañados por sus padres, pueden jugar a solas estando acompañados: “qué tranquilo está Fer en su mundo”.

Este mundo de imaginación se desarrolla de a poco, a partir de la ausencia y presencia del cuidador, mientras que Fer espera, juega en su mente a que mamá vuelva e imagina, crea, representa, una mamá que puede estar con él en su mundo interno de reciente creación.
Este hito es fundamental para el buen desarrollo del niño y el adulto que vendrá, sin esto, siempre necesitará sustitutos externos, objetos transicionales necesarios al principio que en la ausencia le calmen: el chupete, la mantita, un juguete en los niños al principio, un acompañante real sin el cual nunca adviene la calma.
De mayores, si no tenemos una mantita-chupete-cuidador interno que nos apacigüe, necesitaremos el alcohol, la comida, o una persona que nos calme lo que nosotros no podemos.

La pantalla hoy es ese objeto por excelencia, ese sustituto-acompañante que nos regula cuando no podemos y su uso en el momento de estar desarrollando nuestra capacidad de estar a solas puede interponerse en el desarrollo normal de esta condición humana sin la cual estamos perdidos.

Frases cotidianas:
“ Me olvidé el móvil  en casa y me dio un ataque de pánico, casi me muero”
Laura, 14 años. Con  móvil desde los 11.
“ No para de llorar hasta que le doy el teléfono, se pone como un loco, qué rabietas, yo no sé este niño qué le pasa pero es súper demandante”.
Marta, mamá de Jorge, se duerme con el móvil hasta caer rendido.
“Llegué antes de lo acordado a la cita y saqué el móvil,  el corazón se me salía por la boca. Cuando ella llegó necesité ir al baño varias veces a consultar con chat GPT qué contestarle a sus preguntas. Fue un desastre porque ella hacía preguntas todo el tiempo. Debió pensar que soy un capullo”
Luisma, 25 años. Aún en el capullo, intentando convertirse en mariposa pero su crisálida es chat gpt en vez de su autoestima.

  2-  Pantalla como espejo.
¿Quién soy?  Los adolescentes  quieren investigar quiénes son a partir de espejos en los que mirarse, las pantallas son espejos de construcción de una identidad. Tras la infancia, donde los referentes han sido los padres de forma privilegiada, llega el momento más importante: desidentificarse del niño que recién fuiste para identificarte con nuevos papeles, cambiar el ropaje infantil por el de futuro adulto es un trabajo muy complicado ya que la caída de los padres todopoderosos genera odio, miedo y ganas de salir corriendo. La pandemia fue un enorme corte de nuevas identificaciones para ellos, pues los nuevos espejos, los amigos, eran vistos desde pantallas que no permitían ver la metamorfosis que todos en compañía hubieran vivido en carne y hueso. Dificultada, la entrada en la adolescencia en los chicos, más aún en aquellos que traían problemas anteriores, se contrarrestó con un modo de identificarse plano, en dos dimensiones carente de olores y sonrojos. La pantalla como espejo superficial donde los chicos y las chicas visualizan con las gafas de la idealización lo que miran y con ojos de rechazo lo que en comparativa ven de sí mismos. Otro fracaso para la autoestima.

Frases cotidianas:

“Nunca voy a ser suficientemente guapa si no me opero la nariz, los pómulos y hago algo con estos muslos repugnantes”.
María, 16 años. Q Quiere ser influencer ,pesa cuarenta kilos y pasa más de siete horas en tik-tok diarias. Sus padres trabajan sin descanso, tiene insomnio desde niña. Duerme sentada para nunca dejar de trabajar las abdominales.
“ En mi galería hay miles de selfies, me hago muchos y después los tuneo con filtros hasta que consigo ser quien quiero”.
Juan, 15 años. Se volvió a casa el viernes cuando un amigo subió una foto del grupo “sin su permiso”. Al llegar sus padres le preguntaron y él les dijo que se metieran en sus asuntos. El lunes en el colegio sus amigos le preguntaron por qué se fue. Solo alcanzó a decir: «conocí a una chica en Instagram, ¿queréis verla?»

En este uso del móvil como espejo los otros grandes referentes a parte de los amigos son los influencers, instagramers, youtubers de turno que los chicos ¿eligen? para seguir y perseguir su ideal. Existen muchos que son buenos referentes y que les abren paso en su camino para crecer, mientras otros promueven vidas imposibles incluso para ellos  mismos. Tras la pantalla sus seguidores entusiastas, apasionados, frágiles, sufren de complejos de inferioridad a cada scroll que les promete ser hombres fuertes, mujeres hermosas y eternos triunfadores.

 3-Como modo de relación.
Las pantallas a través de redes sociales, chats de juegos o whatsapp permiten comunicarse con personas reales al otro lado. El temor a quién está detrás aparece en las conversaciones de padres, inunda las noticias. La posibilidad de que el amigo de tu hijo virtual no sea quien dice ser  genera verdadero pánico en los adultos.
Es una realidad que muchos adultos se hacen pasar por otros para pervertir, seducir, o manipular a menores. Las redes están plagadas de pseudo-amigos con malas intenciones, un motivo para prohibirlas es evitar este tipo de maldades.
Pero hay otro peligro, más real y cada vez más estudiado:  las relaciones a través de la pantalla son irreflexivas,  sin filtro, sin  coordenadas emocionales con el otro. La pantalla  diluye la ética, la vergüenza, la compasión, la culpa hacia el que está virtualmente contigo, sea o no conocido, querido u odiado.  La mediación, la autocensura, la empatía o el cuidado se van por el retrete pantalla en mano.

Resulta importante valorar el uso mismo de la pantalla, ¿para qué?,y no solo tomar las variables del  contenido ¿el qué? y el tiempo, ¿cuánto?  Así podremos afrontar de mejor manera un problema complejo desde la complejidad que tiene. 

¿Cómo detener la epidemia?

 Prohibiciones:

  • Prohibiciones estatales: Australia, Francia, Portugal, ¿España?
    Prohibiciones en las escuelas: en muchos institutos se prohíbe el uso de teléfonos durante las horas lectivas.
  • Prohibiciones en las familias: algunos padres a contracorriente deciden por sí solos prohibir la entrega de móviles a determinada edad.
  • Auto-prohibiciones: ¿conoces a alguien sin móvil?

Regulaciones

Tanto las prohibiciones como las regulaciones necesitan de alguien que ponga la norma desde afuera, sin más límite que ese, el de cumplirla, sin embargo serán las revoluciones, las que generarán un profundo cambio en los los chicos pues se dirigirán a su autorregulación que será la manera más largo placista y saludable adquirirla.

 Revoluciones:

  • Revoluciones públicas:
    -Políticas de Conciliación familiar: una medida que puede afectar y mucho a que los niños puedan autorregularse a través de los cuidados de otra persona tiene que ver con poder contar con los adultos de referencia en sus primer tiempo  presentes. Padres y madres con bajas de maternidad y paternidad  que acompañen durante más tiempo y que este sea de calidad para con sus bebés.
    – Guarderías públicas:pudiendo apoyar a que todos los niños tengan acceso a cuidados de otros ( no de máquinas) cuando a sus padres se les hace imposible.
    – Sueldos dignos: la ansiedad que provoca no llegar a fin de mes o tener que lidiar con trabajos es un impedimento para las familias, especialmente las mono parentales para poder ofrecer tiempo de calma y presencia a sus hijos.
    – Vivienda: no tener una casa incide en la salud mental de las familias, así como los desahucios o el temor continuo a ellos.
    – Cultura y  ocio saludable y gratuito: tiempos de calidad sin pantallas .
    – Políticas de Salud Mental.
  • Revoluciones  comunitarias:
    – Asociacionismo: AMPAS, Centros vecinales, grupos de padres y madres. Agruparse sin pantallas.
    – Programas transversales en las escuelas de educación sexual y afectiva.
    – Grupos de amigos que dejan de usar móvil “ tribus urbanas” desconectadas.
  • Revoluciones familiares:
    – Adultos como ejemplo y el mejor de todos: juntos desintoxicarse  de las pantallas, como trabajadores reivindicar horarios de apagado de teléfonos en los trabajos, hacerlo al llegar al llegar a casa.
    – Actividades sin pantalla, cada familia las que le plazca.
    – Promover los vínculos más allá de la familia: amigos, vecinos, familia grande.
  • Revoluciones íntimas:
    – Jugar.
    – Crear.
    – Aburrirse……como antesala a la creatividad.
    – Intimar.
    – Realizar cualquier tipo de actividad artística.
    – Activismo contra las redes desde dentro ( ¿volvemos loco al algoritmo?)
    – Abstenerse de usar redes y chat Gpt sobre todo con temas íntimos, creativos y/o de menores ¿ Guardamos secretos?
    – Comprarse un móvil sin internet ¿ volvemos al Nokia de la serpiente?