Parte 1. Investigaciones sobre los hermanos. 

 

Si la vida se porta bien contigo y el ciclo vital te respeta a ti y a los tuyos, si ningún accidente o enfermedad te arrebata lo que debiera ser por ley natural, será la relación con tus hermanos la más larga de tu vida.

Tus padres te acompañarán durante gran parte de tu vida, tu pareja llegará en tu juventud o quizás algo antes o algo después, tus hijos más tarde, y tus amigos, compañeros de trabajo, amantes, enemigos, vecinos, jefes, irán y vendrán por mucho o poco tiempo. Pero tus hermanos, esos que nacieron  antes o después que tú, fruto en general de los mismos padres (aunque no necesariamente), te acompañarán la mayor parte de tu vida sin otro vínculo que lo iguale.

El vínculo fraterno es una relación  muy distinta a todas las demás y en el campo de la psicología ha sido poco estudiada en comparación con otras relaciones como la de padres e hijos o la de pareja. No obstante este tema de la relación de hermanos así como la posibilidad de crear terapias con hermanos está ahora mismo “de moda” y desde luego espero que pase de serlo a instaurarse en la  clínica con el valor que le corresponde, una relación tan ambivalente, duradera y única merece ser tratada al mismo nivel que otras.

Cualquiera que se encuentre trabajando en terapia con niños, adolescentes, adultos, parejas o familias podrá constatar la cantidad de tiempo dedicado al relato sobre los hermanos de nuestros pacientes, a las intensas emociones que provoca, a los conflictos que se generan por sentir celos y rivalidad con los hermanos, o en la otra cara de la moneda, lo necesario que ha sido un hermano para escapar de una familia asfixiante, la ayuda brindada por una hermana para superar una ruptura, y lo dolorosa por inesperada y contra natura que es la muerte de un hermano, muerte equiparable quizá solo a la de un hijo en cuanto al dolor que conlleva.

El arte y  su reflejo en la escritura, la música, el cine o la televisión  muestran esta especial relación entre hermanos: desde los numerosos hermanos bíblicos como  Caín y Abel o los hijos de José,  Los hermanos Karamazov de Dostoievski, los hermanos Gallagher de Oasis , la fantástica Hannah y sus hermanas de Woody Allen, o las más contemporáneas y menos fantásticas hermanas Kardashian. O si nos quedamos con familias patrias, cada cual que elija, hay para todos los gustos y colores, pues en esta España nuestra se suceden verdaderos sistemas fraternos de artistas como los Flores, los hermanos Trueba, o los Casas, hermanos deportistas  como los Ochoa o los Sánchez Vicario, hermanos monárquicos como los Borbones .  En la actualidad la serie The Crown relata en mi opinión, una de las mejores descripciones de la relación entre dos hermanas, la reina Isabel II y la princesa Margarita, a quienes les gustaría estar una en la piel de la otra.

 

Imagina cómo son las relaciones con tus  hermano/s y/o hermana/s, y veamos qué nos dicen las investigaciones psicológicas sobre el tema. Quizá en parte podrás dar respuesta a  cómo puede definirse algo de tu personalidad a partir de la relación que tienes o has tenido con tus hermanos, según la posición que has ocupado, si tus hermanos son del mismo sexo o  diferente. También parece relevante en qué momento de la pareja de tus padres llegaste al mundo en comparación con ellos  y con qué expectativas fuiste concebido, si vienes de una familia pequeña o grande o cómo ha evolucionado la relación con tus hermanos durante el tiempo.

Falta mucho por investigar, y muchas de las conclusiones son contradictorias, ese es el problema y a la vez la virtud de la investigación en ciencias humanas, que nunca dan nada por sentado. Sin embargo, lo que sí es seguro es que, que no serías el mismo sin que ellos existieran (aunque alguna vez todos los que los tenemos hayamos fantaseado con ser hijos únicos) que nadie como ellos saben de tus debilidades (estuvieron presentes durante tu infancia y adolescencia), tus secretos (fueron testigos de cuando rompiste la vajilla preferida de mamá) y que aunque tu hermano mayor sea un inútil (cuidado, esto sólo se lo puedes llamar tú que para eso compartiste litera por años) y tu hermana pequeña una mimada (que se fastide, ella tuvo que heredar siempre tus libros de texto) haber estado entre los dos te define más que ser capricornio, abogado o del Atleti.

 

  • POSICIÓN EN LA FRATÍA*.

El hijo único.

Alfred Adler, primer autor que habla de la fratía y la importancia del orden de nacimiento de cada hermano, sostiene que el hijo único es una persona hiperprotegida con dificultades para ser independiente. Esta teoría ha sido también refutada por otros autores como Arranz(1989) que además agrega que los hijos sin hermanos, son los que tienen una mejor condición para su desarrollo intelectual , siendo los únicos para sus figuras de apego, dispondrán de mayor seguridad afectiva que facilitará su desarrollo. En esto afectará por supuesto los recursos económicos ya que no tendrá que compartirlos con nadie más.

El hijo único correrá más peligro cuando la pareja de padres no sepa resolver sus problemas , ya que podrá ser triangulado por alguno de sus padres,  lo que le dificultará su independencia. Parece también que varios autores definen a los hijos únicos como niños adultizados, niños con lenguaje y maneras más propias de adultos que de niños.

El primogénito

Para Adler, la posición de primer hijo suele ser privilegiada ya que tanto los padres como la sociedad suelen valorar esta posición de forma especial: “tú eres el mayor, el más fuerte y debes ser más inteligente que los demás” (Alfred Adler).  Debido a su relación de privilegio con los adultos, suelen desarrollar una personalidad de corte conservador y autoritario, y tenderá a ser más responsable y paternal hacia sus hermanos. Lo cual podrá convertirle en un buen padre en el futuro o al contario, buscar ser niños en algún momento tardío. En cuanto al desarrollo intelectual varios estudios señalan que serán los primogénitos los que mejor rendimiento académico e inteligencia tengan entre los hermanos.

¿Qué es lo peor que le puede pasar a un primogénito?  ser destronado por un hermano que llegue a usurparle privilegios, cuanto antes llegue el hermano más traumático será, ya que aún seguirá siendo muy dependiente de la figura materna, si el destronamiento llega más tarde, el trauma será algo más leve ya que las posiciones estarán más instaladas.

El hermano mediano

Parece ser la posición dentro de los hermanos menos diferenciada, ya que participan de las ventajas y de los inconvenientes de los mayores y de los pequeños. En esta posición será importante tener en cuenta otras variables aparte, como el sexo de los otros hermanos, el tamaño de la familia y la diferencia de edad. En principio, el hermano mediano escapa de las exigencias que tienen los mayores y los pequeños, pero tendrá que luchar más para que le tomen en cuenta al no haber expectativas claras para él. La rivalidad con el mayor puede ser tratada desde la imitación (tenderá a fracasar) o la oposición (queriendo hacer todo lo contario) o desde la compensación, la elección más sana de todas, que le permitirá emprender su propio camino. Según Arranz: “el hijo segundo es una persona competitiva, poco convencional, independiente y resistente a la presión social, y con poca necesidad de aprobación de su conducta por parte del entorno”.

Al estar menos mirados por los padres, en su búsqueda de aprobación, el mediano puede tener tendencia a una autoestima baja y a tener manifestaciones psicosomáticas para llamar la atención de sus padres a través de la enfermedad.

El pequeño

Si algo tiene el pequeño a diferencia de sus hermanos es que nunca será destronado. Suele ser el más consentido y a veces el más buscado cuando sólo hay niños o niñas por delante. ¡Por fin el niño¡ decía un padre con cinco hijas, sin saber dónde se metía.

Según Arranz,  los pequeños tienen una personalidad poco convencional, independiente y creativa, teniendo en principio más libertad, menos carga familiar, y menos respeto a la autoridad. Suelen aprender más de sus hermanos que de sus padres que muchas veces son bastante mayores en comparación con su primera paternidad, sin embargo a veces deben ser los salvadores cuando el resto de sus hermanos se han ido de casa y sentirse obligados a cuidar de  los padres perdiendo así su independencia (esto es  mucho más común si son mujeres).

Así describen A George Bernard Shaw, un hijo pequeño de libro:

Shaw siempre fue rebelde e iconoclasta. Utilizó el humor para burlarse de la convención y de las instituciones y estaba menos interesado en crear orden que en burlarse del orden que él creía innecesario. En la vida cotidiana se ocupaba muy poco de sí mismo”( Mc Goldrick y Gerson, 1985)

 

  • SEXO-GÉNERO

Varios estudios muestran que el sexo del primer o de los primeros hijos influye en la decisión de los padres si tendrán más hijos y cuándo. Si tienen la pareja es más probable que dejen de buscar, si tienen todos del mismo sexo será más probable que sigan buscando. Dunn (1985) indica que la madre dedica más atención al segundo hijo si este es de diferente sexo que el primogénito. La diferencia de sexo favorece el desarrollo correcto de la educación sexual y suaviza las relaciones fraternales, esta relación entre hermanos y hermanas prefigurará en cierta medida  la relación futura de ellos y ellas con el sexo opuesto.

No obstante, la relación entre ellos estará teñida de la importancia concedida por parte de los padres y la sociedad a cada rol, siendo la diferencia de trato según el sexo de los hermanos un tema que puede suponer grandes conflictos y rivalidad entre hermanos.” Mi hermano no ponía la mesa, jamás tuvo hora de llegada y nunca se hizo cargo de nuestros padres”, se quejan dos hermanas de su hermano varón.

 

  • DIFERENCIA EDAD

La diferencia de edad entre los hermanos será también un factor a tener en cuenta; Arranz divide esta diferencia en corta (diferencia de edad de máximo dieciocho meses) donde el primogénito no acusará tanto la pérdida de exclusividad,  la diferencia media (entre 19 y 36 meses) es la más conflictiva ya que el primogénito acusa más el destronamiento y los celos y la rivalidad serán mayores, y la diferencia larga, en principio la más favorable ya que los roles ya han sido definidos y la rivalidad será menor.

  • ROLES

“Sé tú mismo. Los demás puestos están ocupados”. Oscar Wilde.

Por muy mayorcito que sea uno, escapar al rol que le asignaron en la familia desde la infancia, resulta siempre muy difícil y cansado. Salirse de este rol, suele ser complicado y doloroso, aunque no imposible. En parte, cada hijo irá adquiriendo un papel en la familia según múltiples variables, tanto las que ya hemos visto anteriormente, como otras menos visibles: trasmisiones inconscientes familiares, momento del nacimiento del hijo en el ciclo vital de sus padres, deseo de los padres de tenerlo o no, muertes y duelos cercanos a su nacimiento, incluso acontecimientos históricos o culturales que podrán teñir los primeros años de su vida,  como nacer en el exilio, en una guerra o en mitad de una pandemia.

Entre los roles que pueden verse en la familia podemos encontrar:

El niño bueno y tranquilo, al que suele asignarse el rol de la parentalización, niños que tendrán que ejercer de padres de sus padres y hermanos  y a los que se les exigirá una elevada lealtad, siendo para ellos muy doloroso y difícil salir del hogar.

El hijo ideal: niños perfectos que se usan en parte para la autoestima de los padres, mi niño es el mejor, y que muchas veces son puestos de ejemplo ante sus hermanos, arriesgándose a que la rivalidad y los celos dirijan sus relaciones. Estos niños con una enorme autoexigencia pueden sentir  tristeza y sufrir depresión al sentir una presión enorme sobre sus éxitos.

El niño mimado: con una cierta base de realidad, suelen ser afectuosos y simpáticos, pero correrán el riesgo de que su vida social sea reducida y que no se tengan en cuenta sus sentimientos al ser mirados solo como un peluche para sus padres.

El hijo malo: el hijo al que siempre se dirigen las broncas, las inculpaciones y los gritos. Muchas veces  por mantener  la atención de sus padres, estos niños podrán reafirmarse  en el papel de problemáticos  y rivalizarán enormemente con sus hermanos colocados en el lugar de los buenos. Sin embargo, tendrán mayor  capacidad de salir de la familia que los mimados o los parentalizados, tratando de buscar su sitio fuera de la familia.

El portador del síntoma: hay niños a los que inconscientemente se les designa como el problemático, el enfermo, el rarito, o se les identifica con otros miembros de la familia odiados o temidos (mi hijo me recuerda a mi padre maltratador) . Sostienen patologías de la familia y son los niños que muchas veces son llevados a terapia. En muchas ocasiones son los más sanos de la familia, aquellos que “poniendo el cuerpo” y sufriendo el síntoma en realidad, están realizando un pedido de ayuda ante un sistema familiar patológico. Cuando en terapia estos chicos empiezan a mejorar, la familia se desestructura ya que el síntoma no es sostenido más por él y otro miembro de la familia empieza a enfermar( o se lo llevan de terapia apresuradamente).

Aquellos niños que asumen el rol familiar sin metabolizarlo y crearse a sí mismos, se definirán a través de aquel y tendrán un mayor riesgo de padecer enfermedades mentales, aquellos que tratan de salirse del papel otorgado en familias muy rígidas, podrán desarrollar síntomas o escindir su forma de ser, en casa será el conflictivo, fuera, un niño totalmente diferente.

 

  • ESTADIOS DE LA RELACIÓN FRATERNA

Resulta muy interesante cómo evoluciona la relación de hermanos en el tiempo, durante la etapa de la infancia, los hermanos proveen un contexto de aprendizaje y cooperación social,  la relación suele ser muy intensa y  subsistirán los conflictos y los celos con la compañía y la cooperación entre hermanos.. Esta etapa los niños la viven con la idea de que será así para siempre: o alegre o triste, o mala o buena, pensando que nunca cambiará.

Durante la adolescencia, la relación de hermanos va a ser muy ambivalente y los padres tendrán un papel decisivo. Se intercambiarán ropa, se ayudarán en los deberes, incluso podrán compartir amigos, sin embargo si los padres sobrevaloran a uno sobre otro, la rivalidad y los celos podrán quedar instalados en la relación siendo complicado restaurar la relación  más adelante.

En la edad adulta el contacto entre hermanos se vuelve voluntario, con lo que la rivalidad aunque no desaparece puede disminuir, siendo esta mayor entre hermanos que entre hermanas. Las crisis adultas son momentos en los que los hermanos se acercan unos a otros, fortaleciendo su relación. Dunn en sus investigaciones señala que los hombres con hermanas tienen una mayor seguridad emocional y las mujeres con hermanas están más unidas y se ayudan mucho entre ellas.

En la etapa de la jubilación los hermanos  suelen buscarse y unirse más, los sentimientos de intimidad y compatibilidad crecen, en la tercera edad aumenta la intensidad del vínculo fraterno ya que pueden representar el único recurso familiar, lo que Bernart (2006) llama el recurso horizontal que sobrevive al recurso vertical el de  los padres ya fallecidos.

La muerte de un hermano en este ciclo de la vida suele ser un gran palo para sus hermanos (no existe una palabra ni si quiera para definir este doloroso trámite, como huérfano o viudo para designar la pérdida de los padres o del cónyuge) ya que ven que las personas de su generación más cercanas van muriendo.

La muerte de un hermano en cualquier etapa será muy dura, siendo el sentimiento de culpa muy frecuente entre los hermanos vivos, los  hermanos que nacen tras un aborto o la muerte de un hermano anterior, podrán ser identificados por sus padres como el sustituto del hermano muerto, existiendo casos  de hermanos que portan el nombre de su hermano fallecido.

*Basado en el texto “Diagnóstico y posición en la fratía”.

*Queda mucho por decir de la relación de hermanos, en el próximo post hablaré de la relación fraterna desde el punto de vista de la psicología clínica.