Problemas psicológicos de imagen corporal

CONSTRUCCION SUBJETIVA

Nuestra imagina corporal se construye desde el nacimiento a partir de las relaciones con nuestras figuras de apego y los que nos rodean. La construcción siempre es subjetiva.

Muchos de nosotros vemos algo de nuestra apariencia que no nos gusta, sobrepeso, poco pelo, una nariz grande, pero esto no afecta a nuestra vida diaria ni al concepto que tenemos de nosotros mismos. Sin embargo, hay personas a las que sus defectos reales o imaginarios, les afectan gravemente en su vida cotidiana. 

CULTO AL CUERPO

El culto al cuerpo y a la imagen que existe desde hace tiempo en la sociedad ha supuesto la aparición cada vez de más casos de trastornos psicológicos relacionados con la imagen. La imagen se ha idealizado por muchos hasta el extremo de pensar que es un medio esencial para alcanzar el éxito  laboral y social.

BAJA AUTOESTIMA

En 1991, el psicólogo Cash definió una serie de esquemas cognitivos o pensamientos recurrentes en las personas que padecían este trastorno y que afectan a su autoestima. Entre estos pensamientos encontramos:

  • La gente atractiva lo tiene todo.
  • La gente se da cuenta de lo erróneo de mi apariencia en primer lugar.
  • La apariencia física es signo de cómo soy interiormente.
  • Si pudiera cambiarme como deseo, mi vida sería mucho mejor.
  • Si la gente supiera como soy realmente a ellos no les gustaría.
  • Si controlo mi apariencia, podré controlar mi vida social y emocional.
  • Mi apariencia es responsable de muchas cosas que ocurren en mi vida.
  • Debería saber siempre cómo parecer atractivo.
  • El único modo en el que me podría gustar mi apariencia es modificándolo.

VIGOREXIA

Las personas que padecen vigorexia están obsesionadas por sus músculos, se miran continuamente al espejo y se ven poco musculosas, esto supone que inviertan horas y horas en gimnasios para aumentar su musculatura. Son personas que se pesan varias veces al día y que se comparan con otros compañeros de gimnasio de forma constante. Algunos de los síntomas de la vigorexia son los siguientes:

  • Abandono de las actividades cotidianas para encerrarse en un gimnasio muchas horas al día.
  • Obsesión con la dieta, sobre todo con la ingesta de hidratos de carbono y proteínas.
  • Abuso de hormonas, anabolizantes o esteroides.

DISMORFIA CORPORAL

Este trastorno supone tener una obsesión con una parte del cuerpo hasta el punto que impide tener una vida normal. Suelen ser personas que invierten muchas horas de su tiempo en pensar en su defecto hasta el punto de derivar en depresión, ansiedad, fobias. Algunos de los síntomas son os siguientes:

  • Pensar durante horas en el defecto corporal que se cree tener.
  • Mirarse en exceso al espejo.
  • Interrogar a otros sobre el aspecto.
  • Recurrir a la cirugía estética y a otros tratamientos sin conseguir mejorar.

Trastorno Dismórfico Corporal

Factores de riesgo

  1. La predisposición genética
  2. El perfeccionismo
  3. El temperamento ansioso
  4. Situaciones adversas como el acoso escolar.
  5. Abuso sexual
  6. Relaciones con los padres conflictivas
  7. Baja Autoestima
  8. Hipocondría
  9. Mala gestión de emociones
  10. Problemas dermatológicos o físicos ( cicatrices, acné, por ejemplo)
  11. Modelos culturales de perfección

Epidemiología

El trastorno dismórfico corporal  es un trastorno bastante común, especialmente, las formas menos graves, sin casi diferencias de género y con distribución mundial, de manera que entre el 1-2% de la población reúne los criterios diagnósticos suficientes para TDC.

La preocupación dismórfica, pero sin ideación de dismorfofobia, supone una preocupación elevada por algunos aspectos de la imagen física pero se observa hasta un 25% de los adolescentes, con una heredabilidad del 44%.

Suele ser un trastorno infradiagnosticado ya que, aproximadamente, el 30% se encuentran avergonzados por su sintomatología, por lo cual son reacios a acudir a la consulta de un psicólogo

Síntomas principales del Trastorno Dismórfico Corporal

  • Fuerte preocupación por que se considera que el aspecto físico no es normal, está deformado o “no está bien”, centradas en la cara y la cabeza, aunque se podrían referir a otras partes. Las partes que más atención reclaman  son la piel, el pelo y la nariz debido al acné, las marcas, las cicatrices, las arrugas, la pérdida de pelo y la nariz grande o torcida. Se invierte un tiempo excesivo  en vestirse, en maquillarse, en buscar maneras de disminuir los “defectos” con cremas, remedios, dietas, bronceado,  ejercicio o incluso cirugía estética.
  • Aparecen compulsiones como mirarse constantemente al espejo así como la búsqueda de afirmaciones tranquilizadoras de parte de terceras personas.
  • Malestar clínicamente significativo con afectación de las áreas personal, social, familiar, académica y/o laboral.
  • En adolescentes, destaca la evitación socialpor temor a que terceras personas vean las imperfecciones que ellos perciben, con miedo al rechazo y al ridículo, que producirán déficits como el absentismo escolar, lo cual acaba por empeorar su calidad de vida.
  • Ansiedad ante situaciones donde se van a exponer los supuesto defectos, reduciendo la actividad social.
  • Sentimientos Negativos recurrentes.

Tratamiento

Es importante detectar precozmente la excesiva preocupación por la imagen corporal sobre todo en pre y adolescentes.Hay diferentes técnicas psicoterapéuticas para conseguir un avance progresivo en la concienciación del paciente y se minimizan los riesgos procedentes de tratamientos estéticos, habitualmente, innecesarios.

    • Educación: destinada a informar al paciente y a sus familiares sobre el propio trastorno así como los tratamientos disponibles y sus posibles consecuencias.
    • Terapia psicológica: enfocada ante todo en el origen y mantenimiento de la baja autoestima.
    • Técnicas de relajación, mindfullness o yoga para poder disminuir la ansiedad y poder trabajar los pensamientos irracionales sobre la auto imagen así como para modular la gestión de emociones negativas hacia el propio aspecto.
    • Tratamiento farmacológico.

VIGOREXIA

Factores de riesgo

1.- Ser hombre

2.- Ser muy deportista

3.- Tener una personalidad obsesiva

4.- Sufrir un trastorno de la conducta alimentaria

5.- Necesitar alcanzar un objetivo concreto en el entrenamiento

6.- Mostrar una preocupación excesiva por la apariencia física

7.- Mostrar una gran preocupación por agradar a los demás

8.- Altos niveles hormonales

9- Baja autoestima.

 

Epidemiología

Estudios recientes señalan que la proporción es mucho mayor en hombres, siendo el porcentaje del 75%.

Síntomas

  • Mostrar una preocupación excesiva por su propio cuerpo. Se puede objetivar que la preocupación es excesiva si la persona se dedica a pensar en ello más de una hora diaria, se pesa varias veces al día, mide constantemente el grosor de los músculos o se compara siempre con otros compañeros de gimnasio.
  • Mostrar una imagen corporal distorsionada y nunca verse los suficientemente fuerte o en forma.
  • Mostrar una dependencia del ejercicio físico, es decir, sentir la necesidad de practicar deporte durante al menos tres horas diarias. Y ante la imposibilidad de realizar ejercicio, sufrir síndrome de abstinencia, es decir, irritabilidad, ansiedad o depresión.
  • Mostrar una excesiva atención a la dieta con conductas desadaptativas, como una alimentación inadecuada o consumo de fármacos peligrosos para la salud con el único fin del desarrollo muscular. 
  • Aceptar el sufrimiento y el daño físico como un camino necesario para conseguir el desarrollo muscular y seguir con el entrenamiento aún a pesar de las contraindicaciones médicas.
  • Mostrar una desproporción física poco acorde con su talla o complexión.
  • Tener una baja autoestima.

Tratamiento

Es importante detectar precozmente la excesiva preocupación por la imagen corporal centrada en la musculatura, sobre todo en pre y adolescentes.

  • Eduación: destinada a informar al paciente sobre las consecuencias del ejercicio físico extremo así como el consumo de anabolizantes y demás sustancias.
  • Terapia psicológica: enfocada ante todo en el origen y mantenimiento de la baja autoestima.