Comienzo hoy una serie de entrevistas con psicólogos, psiquiatras, neurólogos y profesionales de la salud mental. Me estreno con Jesús Blanco, psicólogo desde hace más de treinta años, especializado en trastornos psicosomáticos.

La ansiedad es un gran cajón de sastre. La vida es adaptación, y si tengo demandas muy altas a las que no llego, me generarán estrés, si este me sobrepasa, podré somatizarlo.

Jesús, ¿Qué son las enfermedades psicosomáticas de las que tanto se habla últimamente?

En principio, son todas aquellas enfermedades que reflejan un dolor o patología corporal y cuyo origen médico no justifica dicho malestar. Es decir, personas por ejemplo con colon irritable que, tras realizarse todo tipo de pruebas médicas, no se encuentra ninguna patología médica que explique su dolor o al menos que lo justifique totalmente.

¿Nos podemos atrever a decir que todas las enfermedades son psicosomáticas?

A ver, partiendo de la base que la mente no puede separarse del cuerpo, en cierta medida sí. Por ejemplo, si tienes un politraumatismo por un accidente, está claro que la causa no es psíquica, pero cuando te ves tras el accidente en el hospital, te empiezas a deprimir. Tanto el dolor psíquico incide en lo corporal, como el dolor corporal afecta a lo psíquico.

No obstante, yo no atiendo a nadie a quien el médico no haya hecho una exclusión médica. Son personas que han pasado por muchas pruebas, diferentes especialistas y a las que el médico les dice: “Usted no tiene nada”. Esto es una condena para el paciente, si no tengo nada, entonces ¿es que estoy zumbado?

¿El psicólogo o psiquiatra se convierte así en el médico de la nada?

A ver, es probable que encontremos algo en el camino, por ejemplo, existe un médico, el doctor John E. Sarno, que ha estudiado el dolor de espalda, que es la queja más común en estos casos. Él habla de miositis tensional, un dolor provocado por falta de oxígeno en un área determinada. Resulta que esta falta de oxígeno, coincide con personas que tienen altos niveles de ansiedad y baja percepción de sí mismos.

¿Es la ansiedad el gran magma de todas estas enfermedades?

La ansiedad es un gran cajón de sastre. La vida es adaptación, y si tengo demandas muy altas a las que no llego me generarán estrés, si este me sobrepasa, podré somatizarlo.

¿Existe una predisposición a somatizar en determinada parte del cuerpo? Existen ciertas teorías sobre que un tipo de dolor psíquico, por ejemplo el miedo, se somatiza en un órgano determinado, por ejemplo el estómago.

No lo sabemos, hay mucha literatura, pero por ahora es mero simbolismo sin demostración científica. Hay personas con gran experiencia clínica que tienen interesantes hipótesis, pero no lo podemos elevar a conocimiento científico.

Yo he tenido casos de personas que no podían tragar. A estos pacientes previamente les han sometido a muchas pruebas digestivas que son muy agresivas, además han pasado mucho tiempo de especialista en especialista hasta que finalmente se descarta un problema físico. Esto hace que se deterioren mucho. Luego en mi consulta, vamos viendo que lo que no pueden tragar es a su pareja, a su jefe, o una situación determinada.

¿Cuáles son las enfermedades psicosomáticas que más te encuentras en terapia?

Hay dos tipos de enfermedades psicosomáticas según Jose Luís Marín, presidente de la Sociedad Española de Psicosomática y Psicoterapia: las primeras son aquellas que sí tienen un fundamento fisiológico, por ejemplo la psoriasis, que es una enfermedad autoinmune. Seguramente haya un componente genético, en realidad no se sabe, pero cuando la persona está estresada, es cuando aparece el brote. Es decir, aunque estemos predispuestos a ciertas enfermedades genéticas, estas no “saltan” siempre, y que lo hagan tiene que ver mucho con nuestra situación emocional. En segundo lugar, tenemos enfermedades en las que no hay daño orgánico comprobado, que sin embargo son muy disfuncionales y producen mucho sufrimiento. Como dice la OMS, la vida es un equilibrio inestable, necesitamos adaptarnos, y cuando las condiciones que tenemos son muy malas o las hemos acumulado durante mucho tiempo, la inestabilidad puede hacernos somatizar.

La emoción del miedo es la que más mueve hoy a las personas y a las sociedades. La mala percepción de uno mismo, esa anticipación al fracaso porque no puedo con ello, porque no soy capaz, es lo que tenemos que trabajar en la terapia.

Si las enfermedades no son solo físicas o solo psíquicas. ¿Cuál será el tratamiento?

Pongamos el ejemplo del colon irritable. Está claro que existe una hiperacidez, con lo cual habrá que tomar pastillas y vigilar la dieta, pero también habrá que preguntarse de dónde viene esa hiperacidez. Cuando estas personas vienen a mi consulta, hago dos cosas. Por un lado les enseño herramientas muy sencillas de control del estrés, a través del equilibrio del sistema nervioso autónomo. Activamos el nervio vago para que el nivel de tensión disminuya. Por otro lado está la terapia. Mira, yo en la universidad, cuando hay exámenes, siempre tengo algún alumno que viene una hora tarde diciéndome que tenía un cólico. Y no es que hayas tenido un cólico, pues eso te tendría en la cama dos días, simplemente te has cagado de miedo, se ha producido una hiperacidez rapidísima por una anticipación al fracaso. Esto hace que tensemos el estómago, produzcamos ácido hiperclorídrico y nos descompongamos . La emoción del miedo es la que más mueve hoy a las personas y a las sociedades. La mala percepción de uno mismo, esa anticipación al fracaso porque no puedo con ello, porque no soy capaz, es lo que tenemos que trabajar en la terapia . Las pastillas alivian, relajamos el cuerpo con técnicas de control del estrés como puerta de entrada, pero hay que trabajar en el origen del sufrimiento.

¿Es la anorexia una enfermedad psicosomática?

Hoy por hoy podemos considerarla una enfermedad psicosomática, pero la anorexia es mucho más compleja. Se puede asemejar más a una esquizofrenia, en la que la psicosis sólo está en la percepción corporal. Yo tuve una paciente con anorexia delgadísima, que salía por la puerta de perfil porque decía que no cabía. Ahí hay una alucinación, en la que la paciente de verdad creía que no iba a poder pasar por la puerta. La anorexia necesita mucha más investigación, se puso mucho dinero en investigar sus causas, pero las farmacéuticas no encontraron la pastilla de turno, al no encontrar solución farmacológica, se dejó de poner dinero en la investigación. Yo con los y las pacientes que he tenido con este problema tan grave, lo que he hecho ha sido ayudarles a vivir con la anorexia de la mejor forma posible, lo demás es engañarles, por ahora no tiene cura.

En los casos de trastornos de alimentación hay un dolor inmenso, que afecta también a la familia. Son personas que se vuelven manipuladoras, mienten y amenazan. Yo tuve una paciente que me juraba y perjuraba que no hacía nada para no comer, hasta que su madre descubrió que tenía una colección de diuréticos en el techo del baño. Ella lloraba con una convicción total de no estar mintiendo, había una distorsión no solo corporal si no de todo el esquema de pensamiento. No se la podía confrontar con la realidad porque tenía un estado psicótico grave.

En mi experiencia solo me he encontrado con una persona que no tenía absolutamente nada a lo que aferrarse, era alguien con una depresión muy profunda. Hay que buscar motivos para vivir y cuando estos se encuentren reconocerlos y hacerlos sentir de nuevo. La única fundamentación de la existencia de un yo es esto y la memoria, si no, no hay nada.

¿Y la bulimia? ¿Cómo tratas estos casos?

La bulimia es diferente, pues no hay alteración de la percepción. En la bulimia la ansiedad hace a estos pacientes llevarse a la boca comida de forma compulsiva para calmarla, esto inmediatamente les genera culpa, que aumenta aún más la ansiedad y entonces vomitan.

La clave está en hacer a la gente creer que son alguien, es decir, que valen. Siempre hay algo a lo que me puedo agarrar para superar las dificultades, busquemos ese núcleo. Es lo que los humanistas como Erik Erikson llamaron inconsciente (no es lo mismo que el término psicoanalítico). Son todas aquellas herramientas que me han permitido seguir adelante, en terapia veremos cómo recuperarlas y que nuestros pacientes puedan anclarse a ellas.

¿Y si estas herramientas no están de base?

En mi experiencia solo me he encontrado con una persona que no tenía absolutamente nada a lo que aferrarse, era alguien con una depresión muy profunda. Hay que buscar motivos y cuando estos se encuentren reconocerlos y hacerlos sentir de nuevo. La única fundamentación de la existencia de un yo es esta y la memoria, si no, no hay nada.

¿Y la obesidad mórbida, podemos considerarla una enfermedad psicosomática?

A ver los tiros van por ahí, pero también se añaden problemas hormonales y físicos, necesitan control médico. No obstante, conozco personas que se han puesto una banda o un balón gástrico y el ochenta por ciento de estos casos fracasan porque la ansiedad no se ha tratado. Debe ser condición sine qua non que antes de la operación se trabaje a nivel psicológico, se debe operar solo a las personas que estén preparadas para ello.

Lo que está claro es que en los trastornos relacionados con la comida, o se cierra el estómago o éste no se sacia nunca.

Yo he tenido que ir a tratar a personas a hoteles, he tenido pacientes que mandaban a su secretaria a comprar el lexatín. ¿Cómo alguien tan exitoso en su trabajo como yo, puede tener miedo?

Un término que escucho últimamente mucho es el de la alexitimia, ¿puedes explicármelo?

La alexitimia es la incapacidad o dificultad de lectura y/o expresión de la emoción. Por ejemplo los hombres somos alexitímicos en su mayoría. Nos educaron, al menos a los de mi generación, en que el que decía lo que sentía era poco hombre, porque los hombres no lloran. Para entender esto podemos recurrir al simbolismo del psicoanálisis, que explica cómo, si no puedo expresar lo que siento, lo somatizo. Esta alexitimia está muy relacionada con gente con una intensa actividad en su vida. Tuve un caso extremo de un hombre que había tenido siete infartos y en el último se dio de alta, para él era más doloroso quedarse en casa sin hacer nada que ir a trabajar. La falta de lectura de la emoción está muy relacionada con las enfermedades cardiovasculares. Son enfermos muy complicados, porque cuando el médico no encuentra razones físicas a su dolor y les mandan al psicólogo, se cabrean mucho. Yo he tenido que ir a tratar a personas a hoteles, he tenido pacientes que mandaban a su secretaria a comprar lexatín ¿Cómo alguien tan exitoso en su trabajo como yo, puede tener miedo?

¿Existe mayor prevalencia de enfermedades psicosomáticas en mujeres que en hombres?

Las mujeres sois menos alexitímicas, si una niña llora en el patio todas sus amigas corren a consolarla. En el caso de un chico ocurre todo lo contrario. Las mujeres contáis más vuestros problemas, pero no creo que haya más somatización en la mujer, simplemente vosotras pedís ayuda con más facilidad. Esto está cambiando, yo antes en la consulta tenía mayoría mujeres, ahora más o menos un cincuenta por ciento hombres y un cincuenta mujeres.

¿En países del tercer mundo hay menos prevalencia de enfermedades de este tipo?

Claro, si yo me levanto por la mañana y no tengo nada que comer, lo único que me preocupa es cazar algo que llevarme a la boca. Son enfermedades “burguesas” sí, pero eso no quiere decir que debamos ignorar el sufrimiento que provocan. Vivimos en sociedades donde la ansiedad va en aumento y donde no sabemos esperar. Lo quiero y lo quiero ya. Esta ansiedad es provocada por un bajo auto concepto o, como dice Albert Ellis, porque los demás tienen un concepto de mi que no me corresponde. Todos somatizamos aunque no lleguemos a padecer un trastorno.

Es importantísimo que los médicos de atención primaria estén formados para saber detectarlas, un alto porcentaje de personas que acuden al médico de cabecera sólo lo hacen porque necesitan ser escuchados.

¿En las adicciones y abusos de sustancias, también se está trasladando un problema psíquico a algo corporal?

Marín llama a esto sustitutivos de depresiones, gente que compensa una depresión con actividades como jugar a las maquinitas o consumir drogas. Son personas que andan por la vida como muertos vivientes. Si toda la vida me he considerado un mierda, qué importa darme un homenaje y ponerme hasta arriba de coca una noche. La dopamina que a ti y a mi nos dan nuestros hijos, nuestros amigos, ellos la consiguen de forma inmediata con las drogas, el juego, el sexo. Buscan la obtención de placeres efímeros. Desde la terapia debemos encontrar sustitutivos sanos de esta dopamina que buscan, encontar estímulos positivos y alejarles de los ambientes dañinos en los que se encuentran. En los casos de adicciones soy partidario del internamiento, el ambiente es clave para la recuperación.

A los enfermos de cáncer, o a las mujeres que no pueden quedarse embarazadas, se les dice mucho que lo que tienen que hacer es ser positivos y relajarse ¿Esto puede ser contraproducente?

Es real que la ansiedad juega un papel importante en muchas enfermedades, pero puede ser que la presión que ponemos en esas mujeres, “relájate y te quedarás embarazada”, sea contraproducente y las hagamos sentir culpables. Otra vez el yo no puedo, que genera más ansiedad. Lo que suelo hacer con ellas es ayudarlas a aprender a manejar la ansiedad, pero no culpabilizándolas ni haciéndolas sentirse incapaces.

He escuchado en algunas ocasiones que el cáncer es el descanso merecido del que siempre cuida de los demás, o incluso que un cáncer viene después de un gran disgusto. ¿Qué hay de cierto en esto?

A ver, es muy fácil tener una única teoría en la que yo me pueda identificar, pero en realidad es muy difícil que sea así con la cantidad de gente que somos. Es como los que echan las cartas, juegan con lo obvio, te dicen que vas a padecer de los huesos, y claro si tienes más de cuarenta años seguramente sea cierto. Ahora hay muchos tiradores de cartas convertidos en terapeutas que pueden hacer mucho daño. No porque nos quiten el trabajo, ni porque le digan cosas malas a la gente, si no porque es muy peligroso que delante tengan a un psicótico por ejemplo y no lo sepan identificar. Cuidado con esto, puede resultar mortal.

Jesús, entonces tenía razón Marañón al hablar de la silla como la mejor medicina.

Es importantísimo que los médicos de atención primaria estén formados para saber detectarlas, un alto porcentaje de personas que acuden al médico de cabecera sólo lo hacen porque necesitan ser escuchados. No obstante las pastillas funcionan, un tratamiento sólo con ellas fracasa en un ochenta por cierto, sin embargo combinadas con terapia, facilitan y acortan el proceso. Si además el paciente tiene lazos emocionales positivos, mejor que mejor.

Gracias Jesús por tu tiempo, por tu amabilidad, por tu paciencia ante mis preguntas insistentes y por enseñarme tantas cosas en esta entrevista. Perdona mi atrevimiento por titular la entrevista “conversaciones” en plural, es para que no puedas negarte a una segunda vez, han quedado demasiadas cosas en el tintero.